Tu mujer favorita es...

Ahora que sabemos hacer un booktriller, y sabiendo que hoy es 11 de febrero, Día de la niña y de la mujer en la Ciencia, os presento esta  serie de animación por la Universidad de Navarra llamado "La mujer en la ciencia": una serie de animación que narra, a través de pequeños videos y en un tono divulgativo, la biografía de científicas relevantes en su campo pero que resultan desconocidas para el público general. ¡Cómo nuestro booktrailer!

Os propongo este corto sobre Margarita Salas, científica española, recientemente desaparecida...


Ahora te toca a ti: busca tu mujer favorita... de la Ciencia y ¡haz tu presentación!

Por cierto, mi mujer favorita de la ciencia es: 


Sin embargo, como muy bien recoge este articulo de marzo de 2018, Queridas Lingüístas, publicado en El País: [...] los actos del 11 de febrero nos familiarizaron con encomiables figuras de biólogas, químicas o ingenieras españolas. Sus trayectorias repiten esquemas similares: fatigoso acceso a ámbitos típicamente masculinos, reservas hacia su capacidad y el frenético funambulismo de equilibrar la carrera investigadora y vida familiar en el país con los peores horarios para la conciliación. No son distintos los inconvenientes con que se han enfrentado otras mujeres científicas a las que, tristemente, un año más se dejó prácticamente fuera de ese río de reivindicaciones: arqueólogas, lingüistas, traductólogas, historiadoras... mujeres “de letras” que también hacemos ciencia y que vemos con algo de escepticismo un día en el que ni nosotras ni nuestras antecesoras somos evocadas. Y eso que, en muchos casos, trabajamos en disciplinas a las que las mujeres accedieron antes y con mayor facilidad que en las áreas tenidas como prototípicamente científicas y técnicas.

Puedes hacer tu mujer favorita... de la Ciencia lingüística también ¡Búscala! Decía María Luisa Calero, catedrática de Lingüística General de la Universidad de Córdoba, cita algunas pioneras en España como Luisa Sigea de Velasco, Luisa de Medrano o Beatriz Galindo, todas ellas puellae doctae, «mujeres de clase alta que, desde los inicios del siglo XV, participaron en el proyecto renacentista de recuperación del saber clásico». Escribían en latín, dominaban varias lenguas, realizaban traducciones y estaban cerca de la corona y de la universidad.

Aunque hubo más casos en los siglos XVI y XVII (como, por ejemplo, el de Francisca de Nebrija, hija del autor de la primera gramática del español), no es hasta finales del XIX y sobre todo a partir del XX cuando, gracias en gran medida a que se empieza a permitir a las mujeres acceder a universidades, comienzan a surgir más mujeres lingüistas, aunque su labor —exceptuando el caso de María Moliner, nacida en 1900— continúa sin ser muy reconocido. Se puede citar a María Goyrio o a María Josefa Canellada también.

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